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Pequeños cuidados en tu casa

Bebés y niños pequeños

Debido a que muchos tóxicos tienen largos períodos de latencia antes de que un efecto adverso se haga evidente, es pertinente la preocupación por limitar su exposición en etapas tempranas de la vida.

El recién nacido está en peores condiciones para defenderse de las sustancias peligrosas a las que pueda estar expuesto, dado que algunos de sus sistemas no están completamente desarrollados. A su vez, durante los primeros años de vida, el cerebro está en constante crecimiento y desarrollo, al igual que otros órganos y sistemas. Las alteraciones que ocurran en ese tiempo pueden tener consecuencias para toda la vida.

A medida que van creciendo, los niños pasan mucho tiempo en el exterior y suelen jugar en la tierra o en el piso, en donde se exponen a diversos químicos peligrosos como plaguicidas y elementos tales como mercurio, plomo, arsénico, entre otros. Además, los niños pequeños se llevan con frecuencia las manos y otros objetos a la boca, lo que aumenta la probabilidad de ingestión de contaminantes.

También es importante saber que, comparados con los adultos, los niños respiran más rápido y comen y beben más en relación con su peso corporal, por lo que están más expuestos a los químicos presentes en el aire, los alimentos y el agua.

A continuación, algunos consejos para reducir la exposición de bebés y niños pequeños a contaminantes ambientales y otros compuestos peligrosos que dañan la salud y están presentes en los productos que consumimos:

  • Al realizar el cambio del pañal, higienizá la zona con un algodón mojado con agua o aceite de cocina. Si utilizás linimento óleo calcáreo o toallitas húmedas, asegurate de que no contengan parabeno (en la etiqueta, debería estar aclarado si son libre de parabenos, ya que se trata de un disruptor endócrino).
  • En lugar de talco para bebé, utilizá almidón de maíz, ya que el talco puede ocasionar irritación en la piel y problemas respiratorios por inhalación accidental.
  • En caso de usar mamadera, que sea de vidrio o libre de Bisfenol A (BPA). Revisá la etiqueta para constatar que no contiene BPA.
  • El líquido debe ser hervido y luego enfriado hasta que esté tibio antes de ser transferido a la mamadera.
  • Las mamaderas pueden esterilizarse por separado y luego ser enfriadas a temperatura ambiente antes de añadir el líquido o la fórmula infantil.
  • En caso de continuar utilizando mamaderas de policarbonato, se recomienda no poner líquidos calientes ni hervidos en ellas, ya que los líquidos que se encuentran a altas temperaturas hacen que el Bisfenol A se libere a un ritmo mucho mayor, lo que aumenta la concentración de BPA en el alimento líquido que consume el lactante.
  • Evitá darle a tu bebé baberos, mordillos y juguetes de PVC (policloruro de vinilo). Si elegís comprar un juguete de plástico blando, asegurate de que contenga una leyenda que diga que es libre de PVC y ftalatos. Los juguetes blandos también pueden contener plomo (neurotóxico) y cadmio (nefrotóxico), metales que ingresan al organismo cuando el niño se lleva estos juguetes a la boca. Si es de plástico, fijate que sea de polietileno o polipropileno, preferentemente. El polipropileno suele identificarse con el número 5 ubicado en el centro de tres flechas que forman un triángulo; el polietileno de alta densidad, con el número 2.
  • Elegí juguetes fabricados con materiales naturales, como tejidos no sintéticos (algodón o lana).
  • Evitá los juguetes con pilas o baterías. Al desecharlas, contaminan el ambiente y a menudo representan un derroche de recursos naturales. Además, los juguetes que contienen pila botón -al igual que los que tienen piezas pequeñas (como collares, pulseras o de ensamble)- pueden provocar accidentes, ya que los chicos pueden introducir las partes pequeñas en la nariz o en los oídos, lo que causa complicaciones severas de salud, como obstrucción de las vías aéreas y auditivas.

  • Lavá la ropa, las sábanas y las toallas nuevas antes de usarlas, para eliminar el polvo y los diversos químicos a los están expuestas durante el proceso de fabricación.
  • Para prevenir la aparición de piojos, nada mejor que una higiene adecuada del cabello y el uso del peine fino. En caso de tener que combatirlos, prepará infusiones naturales con hierbas con el objetivo de inducir un cambio en el PH en el cuero cabelludo. Podés encontrar algunas opciones aquí.
  • Para tomar la temperatura corporal, utilizá un termómetro que no contenga mercurio. Las alternativas disponibles son el clínico digital, el infrarrojo para la frente y el de oído (ótico). Cuando un termómetro con mercurio se rompe –algo que ocurre de manera rutinaria en los hogares-, el mercurio líquido puede evaporarse en el ambiente. Además, si los restos del termómetro roto se desechan con la basura común, contaminan el suelo y el agua (sobre todo, si se tira el mercurio en el inodoro). Al llegar a los ríos, hay además microorganismos capaces de transformar el mercurio elemental en una forma aún más tóxica: el metilmercurio. Este compuesto entra en los cuerpos de los peces y, cuando son consumidos por la población humana, pueden afectar su salud. De hecho, el metilmercurio en el cuerpo de una mujer embarazada puede atravesar la placenta y dañar al bebé en desarrollo. Para saber más sobre los daños que produce el mercurio, hacé clic aquí.
  • Evitá la exposición al látex desde edades tempranas (por ejemplo, no infles globos con la boca). El alto nivel de utilización del látex de caucho natural en más de 40.000 objetos de uso cotidiano y la contaminación de alimentos con proteínas de látex, entre otros factores, hacen que algunas personas que no pertenecen a grupos de riesgo se sensibilicen y desarrollen alergia a este material. Es por eso que es importante utilizar materiales libres de látex para evitar la sensibilización de las personas. Para más información sobre la alergia al látex, consultá aquí.

Acciones para el control de los mosquitos

 

El mosquito Aedes aegypti es transmisor de enfermedades como el dengue, la fiebre chikunguña y el zika. Para controlarlo, adoptá medidas de prevención en el hogar, principalmente la eliminación de los reservorios de agua estancada que propician el desarrollo de las larvas del mosquito.

A continuación, algunos consejos para evitar la proliferación del mosquito:

  • Cambiá el agua de floreros y bebederos de animales diariamente. Limpialos frotando las paredes.
  • Evitá tener plantas de agua en las viviendas.
  • Cepillá y lavá las cámaras de los desagües con frecuencia.
  • Eliminá todo tipo de basura o recipientes inservibles, como latas, llantas y demás objetos que puedan almacenar agua.
  • Colocá boca abajo baldes, palanganas, bidones y cualquier otro objeto cuando hayas finalizado su uso.
  • Eliminá todos los días el agua del secaplatos y cepillalo semanalmente.
  • Instalá mosquiteros en puertas y ventanas para prevenir el ingreso de mosquitos e insectos.
  • Si tenés un bebé, mantené cubiertos la cuna y el cochecito con un tul mosquitero. Asegurate de que esté bien sujeto y comprobá que no hayan quedado mosquitos atrapados.
  • Si tenés hijos pequeños, usá mosquiteros de cama y poné los bordes de la red debajo de la cama para que no haya hendijas.
  • Vestí a tu hijo/a con tejidos ligeros y ropa de algodón holgada de colores claros, que cubra brazos y piernas y permita el paso del aire.
  • Algunas esencias como citronela, eucaliptus, lavanda podrían ayudar a repeler los mosquitos, aunque no hay evidencia suficiente que pruebe su eficiencia.
  • El aire del ventilador puede mantener alejados a los mosquitos.
  • Consultá con tu pediatra para saber qué tipo de repelente podés utilizar.

Lo que no se debe hacer:

  • Nunca apliques repelente a niños menores de 2 meses.
  • La Academia de Pediatría de Estados Unidos recomienda que los repelentes que se usan en niños no deben contener más de un 30% de DEET (N,N-dietil-meta-toluamida ).
  • No apliques repelentes debajo de la ropa.
  • Nunca rocíes el repelente directamente sobre la cara de tu hijo. Rocía un poco en tus manos y luego aplicalo en la cara de tu hijo. Evitá el contacto con los ojos y la boca.
  • No rocíes repelente de insectos en cortaduras, heridas o en la piel irritada.
  • No uses productos que combinen DEET con protector solar. El DEET puede hacer que el factor de protección solar sea menos efectivo y, en consecuencia, que le apliques demasiado DEET al niño al tener que reiterar la aplicación del repelente luego de volver a aplicar protector solar.

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